Si ayer os recomendaba una de las secuelas surgidas a la sombra de Paranormal activity, hoy voy a sugeriros el visonado de un título anterior a dicha película, uno de esos trabajos desconocidos, surgidos al amparo de la seminal El proyecto de la bruja de Blair, y que posiblemente figuren entre las fuentes de inspiración del director Oren Peli. Me estoy refiriendo a The St. Francisville experiment, un falso documental grabado en el año 2000 en el que unos aficionados a la parapsicología deciden pasar la noche en un caseron encantado. La película es emocionante desde un principio, con algunas secuencias tan logradas e inquietantes que llegan a sobresaltar al espectador más avezado en este tipo de tensos ejercicios de estilo.
Cuando la vi por vez primera, hace ya diez largos años, este ingenuo espectador todavía no estaba acostumbrado al estilo de estos largometrajes, e incluso podía llegar a dudar de la veracidad del documento (también es cierto que hace diez años este ingenuo espectador era más crédulo y tenía el mal hábito de vivir solo y ver ciertas películas, como fue el caso de ésta, en noches de tormenta). No obstante, hoy por hoy y en vista de cómo ha ido evolucionando el género fantástico y de terror, la película sigue siendo altamente recomendable; un pequeño clásico que seguro que os gustará.
Paranormal activity es uno de esos títulos tocados por ese inusual halo de fortuna que los transforma en clásicos casi desde el día de su estreno. Una de las caracteríticas de tan singular acontecimiento (si bien hay muchísimos detractores de esta película de Oren Peli) es la cantidad de imitadoras, más o menos acertadas, que aparecen y que el buen cazador de rarezas no tardará a visionar. Algunas de ellas, tal que Paranormal entity, son plagios tan descarados que dejan pasmado a cualquier aficionado; otras, como Paranormal activity 2: Tokio night, tienen (como suele decirse) su aquél.